Por qué he escrito una novela policial sobre el Guadalquivir
Todo empezó con un cadáver. No sabía quién era ni qué le había pasado, pero sí que había un río cerca, y que alrededor de él andaban unos personajes sevillanos y uno cordobés. El río, además, me llevaba de Palma del Río a Sanlúcar. Fui escribiendo poco a poco, sin un plan cerrado, y la historia se fue haciendo sola.
Así nació La Guardiana del Río.
Es una novela policial, sí. Pero quien conozca Sevilla sabe que aquí nada se cuenta sin que asome debajo otra ciudad, y otra, y otra más. Confieso que a estas alturas no sé si la trama policial es la excusa para pasear por las capas de historia de la ciudad, o si es al revés. Lo dejo a juicio del lector.
Escribirla me ha divertido mucho. Es un oficio nuevo para mí, y lo he tomado con el gusto de quien empieza tarde y sin prisa. También la he pensado como un legado para mis hijos, mis nietos y algunos sobrinos: que dentro de años sepan cómo miraba yo esta ciudad. No me preocupa que a alguien no le guste. Quien no la disfrute, que deje de leerla.
Los dibujos son míos, en grises, de mi libro Dibujando Sevilla. Cada capítulo lleva uno, elegido más por la atmósfera que por la época. Aquí os dejo una muestra:
Y para que os hagáis una idea de la voz del narrador, un fragmento del primer capítulo:
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