El turismo ha traído vacío y desfiguración del casco antiguo de Sevilla.
No es cierto.
Quienes conocemos la evolución real de Sevilla sabemos perfectamente de dónde venía el centro histórico, especialmente el sector norte.
La revitalización del Casco Norte: De la degradación a la habitabilidad.
La memoria urbana a veces es corta. Hace unas décadas, amplias zonas del sector norte del casco antiguo (el entorno de la calle Relator, la Alameda de Hércules, la Cruz Verde o San Luis) sufrían un deterioro estructural gravísimo, con un alto índice de infravivienda, solares abandonados y una alarmante despoblación real.
Hoy en día, el panorama es radicalmente distinto:
Recuperación del espacio público: Pasear por Relator o la Cruz Verde es, una delicia gracias a la rehabilitación de fachadas, la apertura de comercios locales y la mejora del tejido urbano.
Atracción de inversión: El turismo y el interés residencial que este despierta han funcionado como un motor económico indispensable para financiar la complejísima y costosa rehabilitación del patrimonio edificado que, de otro modo, se habría derrumbado por puro abandono.
Una cuestión diferente son los casos del Arenal y Triana.
En zonas que ya gozaban de mejor salud, como El Arenal o el viejo arrabal de Triana, el impacto turístico no ha destruido su identidad, sino que ha apuntalado su conservación. Ha permitido mantener una oferta gastronómica, cultural y comercial vibrante que no solo disfrutan los visitantes, sino de la que se benefician diariamente los propios sevillanos. El centro se ha vuelto "vividero" y atractivo, alejándose del peligro real de la marginalidad o el abandono institucional en el que cayó a finales del siglo XX.
El mito demográfico frente a los datos.
El argumento más sólido frente al alarmismo es la tozudez de los datos: el Casco Antiguo de Sevilla mantiene una población estable que ronda los 53.000 habitantes desde hace una década.
No ha habido un éxodo masivo ni un vaciado demográfico real en el cómputo global, sino una reorganización del perfil de habitabilidad. El turismo no ha expulsado a la vida; en muchos barrios degradados, ha sido precisamente la inyección de oxígeno que ha permitido que vuelva a haberla.
No nos han echado, nos fuimos antes.
P.D. No tiene que ver con el casco antiguo, pero si con una cierta mentalidad. Los que se quejan de la masificación de turista de la Plaza de España, no recuerdan que hubo un tiempo en el que los sevillanos usábamos la plaza como aparcamiento masivo, cuando la Feria estaban en el Prado.
Miguel Angel Cobreros Vime
Doctor Arquitecto.

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